Origen

El manto de gases que mantiene cálido nuestro planeta se está volviendo más espeso. Esto se debe a que cuando quemamos combustibles fósiles y cortamos nuestros árboles, añadimos gases de efecto invernadero a la atmósfera que atrapan el calor del sol, haciendo que la temperatura de la Tierra aumente. El resultado es que el clima se vuelve más impredecible y produce grandes cambios en la vida de nuestro planeta.

Cuando quemamos combustibles fósiles - petróleo, carbón y gas natural - para producir electricidad, calentar nuestros hogares y oficinas, cocinar, o mover nuestros automóviles, el dióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero, es liberado a la atmósfera. Una vez liberado, el CO2 puede permanecer en la atmósfera hasta 200 años, calentando nuestro planeta. Desde que comenzamos a utilizar grandes cantidades de combustibles fósiles con la Revolución Industrial, hemos venido realizando un gran experimento con nuestro planeta. Nadie conoce las consecuencias que a largo plazo nos esperan.

El Protocolo de Kioto, que entró en vigor en 2005, establece límites sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de países altamente industrializados, como España. Entre todos tienen el compromiso de reducir sus emisiones un 5,2% entre 2008 y 2012 respecto a las de 1990.

Las emisiones en España, cuarto mayor emisor de la UE, han aumentado en exceso desde 1990, haciendo casi imposible lograr el compromiso de Kioto. Amigos de la Tierra pide una ley de cambio climático que haga reducir las emisiones año tras año.

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